Hablando de judíos y palestinos
Los judíos no tienen nacionalidad, porque los judíos son una religión, los palestinos no son Hamás, porque Hamás es un partido político, el Estado judío es un invento del sionismo y Palestina es una nación desde el año 136 de la era común.
Empecemos por decir que los judíos eran unas decenas de familias de pastores de ovejas que merodeaban el creciente fértil allá por la época del imperio babilónico, tal como cuentan ellos mismos en la primera Biblia, escrita por ellos mismos en el año 285 antes de la era común.
En el año 70 fueron reprimidos por los romanos y expulsados del Templo de Jerusalén por sus prácticas bárbaras y sanguinarias que solían terminar en revueltas locales entre las distintas tribus judías.
Más tarde en el año 132 como consecuencia de la sublevación conocida como Bar Kojba, los judíos fueron barridos del mapa dando inicio a lo que ellos mismos denominaron la diáspora judía.
En el año 135 Roma crea la provincia Siria Palestina, haciendo desaparecer todo vestigio del judaísmo por representar a la barbarie frente a la civilización grecorromana.
Así que desde el año 135 hasta el año 1882, cuando comienzan las primeras emigraciones de judíos, en Palestina no había vivido ningún judío, porque los creyentes judíos vivían en cualquier país, como viven y han vivido siempre ya que son una religión y no una nacionalidad.
Por cierto que los primeros colonos judíos emigrados a Palestina eran sefardíes descendientes de los judíos expulsados por los Reyes Católicos en 1492.
Rusia fue el único país del mundo que intentó crear en su territorio un Estado Autónomo Judío bajo el nombre de República Autónoma Hebrea en 1930 y que conserva en su vigente Constitución (Art. 65 de la Constitución Rusa de 1993)
Desde el año 1882 hasta el año 1946 los judíos fueron bien recibidos y bien tratados por los palestinos, hasta que hace su aparición el sionismo de la mano de los británicos en 1948.
El sionismo nace de una idea del periodista austro-húngaro Theodor Herzl en 1896, cuando comenzó su campaña para la “emancipación” del pueblo judío, pregonando la necesidad de crear un Estado judío fuera de Europa.
Lo hace al calor de la autodeterminación de los pueblos y el resurgimiento del nacionalismo en Europa, considerándose a sí mismo como un movimiento de liberación nacional cuyo objetivo es la autodeterminación del pueblo judío.
Y aquí volvemos a la eterna discusión, ya que los judíos son una religión y no un pueblo, de hecho la idea de Theodor Herzl era crear un estado judío en Argentina, país al que habían emigrado los judíos de forma masiva a finales de 1800 y principios de 1900.
Mientras tanto Palestina vivió durante siglos y vive en la actualidad, la presencia de la iglesia ortodoxa, la iglesia Copta, el judaísmo y el islam desde al año 135 de la era común sin ningún problema hasta la llegada del sionismo (el yihadismo aparece como respuesta al sionismo).
Conviene recordar que judíos, cristianos y musulmanes tienen en común al profeta Abrahán y que siempre que se ha roto ese equilibrio se ha debido a la presencia de grupos fanáticos radicales, tal es el caso de los yihadistas musulmanes y los sionistas judíos.
El gran error que crea toda esta gran confusión, es el sionismo, el sionismo que parte de considerar a los judíos un pueblo una nacionalidad que no son y que se agrava precisamente con la política del Estado de Israel.
Estado que reconoce de facto la nacionalidad de sus ciudadanos con independencia del lugar en el que nacieron, y para el que un judío lo es en función de sus creencias religiosas y no de su origen nacional o de su raza y esto es contrario al Derecho de sangre, al Derecho de tierra y al sentido común.
Si a todo esto añadimos la conocida monserga de que los judíos son el “pueblo” elegido de Dios y que Dios prometió a sus creyentes (Abrahán) las tierras de Canaán (Génesis 15:18), la locura está servida, porque recordemos que judíos, cristianos y musulmanes son herederos de Abrahán.
Por eso se entiende que como siempre los judíos y sobre todo los sionistas, distingan entre Hamás y palestinos aunque lo hagan sólo de palabra, pues en la práctica a quienes pretenden borrar del mapa es a todos los musulmanes, sean palestinos, libaneses, sirios, iraníes, irakíes, jordanos, egipcios o turcos… les da igual, para eso son el pueblo elegido de Dios.
Así pues, con la historia en la mano, la situación que ha creado el sionismo en Palestina es una barbaridad que pretenden justificar como una venganza histórica de los judíos contra el cristianismo romano que los expulsó de sus tierras en el año 135.
La mitología religiosa cristiana ya hablaba de la expulsión de los mercaderes de Templo, un claro respaldo a las acciones del Imperio Romano, pues el Templo no era otro que el Templo de los judíos.
Una venganza curiosamente respaldada por los gobiernos de algunos países que se han distinguido a lo largo de la historia por la persecución y el asesinato de millones de judíos, en un acto de cinismo execrable.
Lo que no calculan bien, ni tienen en cuenta los sionistas, es que Palestina late en el corazón de todos los musulmanes y eso sí es un peligro real en este momento de transición en el que agoniza como potencia su patrocinador EEUU.
La supervivencia de Palestina es la causa comúnmente compartida por una gran parte del mundo occidental serio y civilizado.
@ordosgonzalo
gonzalo alvarez-lago garcia-teixeiro

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